
Muchas veces bloqueamos nuestras mentes al punto tal que no podemos percibir los peqeños momentos de paz que nos da la vida,
la sencacion del viento en la cara purifica el alma corrompida por el estres de la vida diaria, el olor a pino, pasto, eucaliptos, penetran limpiando los pulmones del toxico de la ciudad,
Poder sentirse libre, en paz, feliz de solamente existir en ese segundo limpio de la carroña que convive diariamente en nuestro interior alimentadose de nuestra contaminante rutina, consiste simplemente en lograr desprender el alma del cuerpo y dejarse fluir fusionandote cn el viento danzando estre sus rafagas siendo parte de un instante infinito de renovacion, hablando el idioma de la vida, celebrando la dicha de haber podido despejar la mente de los demonios que invanden nuestras mentes,




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